martes, 15 de abril de 2008

REFLEXIONES SOBRE LA FORMACIÓN DOCENTE

FORMACIÓN DOCENTE ANTE LOS CAMBIO EDUCATIVOS
Dr. CERBELEON MURILLO RUIZ
cermurilloruiz@yahoo.com
cermurlloruiz1@gmail.com
Maracay, Marzo de 2002



La educación Venezolana en su contexto general se ha venido sometiendo a ciertos cambios y trasformaciones producto de la dinámica del desarrollo social venezolano, Latinoamericano y Mundial; los cuales han generado como consecuencia la reformas educativa, con miras a ofrecer una educación que contribuya a sentar las bases para la preparación del hombre brindándole las herramientas necesarias para que pueda enfrentar de una manera apropiada las exigencias del entorno propio circundante, así como las circunstancias en las cuales le corresponda vivir.
Tal situación de modernización requiere del desarrollo de una reforma curricular que permita a las instituciones educativas y a los docentes atender de manera optima, con participación efectiva y coherente, las necesidades reales que tienen los niños y sus comunidades; por lo cual se exige de los docentes, la adopción de una actitud positiva y apertura hacia los cambios que se deben producir; así como también que sea participe del proceso continuo de reflexión en relación con la practica escolar.
La reforma curricular brinda la posibilidad de adecuación del proceso escolar a las necesidades y requerimientos locales, razón por la cual se busca el establecimiento de una correspondencia real entre la realidad de las instituciones educativas y el saber que en ellos se construye, en función de dos componentes Básicos en los que se divide el diseño curricular:un componente básico Nacional y un componente básico Regional, lo que a su vez garantiza la participación de la instancia regional y la orientación que esta le brinde para que contribuya a su desarrollo.
Basándose en lo antes planteado se interpreta que la reforma curricular debe estar impregnada de una amplia carga de pertinencia de los aprendizajes, la cual es entendida por Esté (1995) como “ la función de la validez que tenga un saber, en acción, habilidad o destreza para el logro de un fin propuesto (P.88). En tal sentido, los aprendizajes pertinentes deben resultar motivadores o incitadores hacia la creatividad.
Para llevar a cabo procesos como los descritos anteriormente, se hace necesario potenciar el papel de la escuela, considerando que en él, el docente es uno de los actores principales y en consecuencia su formación debe responder a un nuevo perfil en el que su liderazgo no se limita a dirigir un proceso, sino que sea un individuo consciente de la realidad del nuevo mundo actual y futuro, un mundo globalizado en el que se hace necesario formar al individuo para que pueda responder a las exigencias de vida de ese mundo globalizado. Es por ello, que se requiere un docente con liderazgo distinto, un liderazgo participativo, orientador y motivador, con grande habilidades y una amplia capacidad de modelaje, tal como lo plantea Fuguet (2000) cuando afirma que:
El docente, ante las demandas del mundo del futuro, tendrá que desarrollar un conjunto de habilidades y actitudes para el crecimiento y el aprendizaje significativo. Este nuevo perfil lo pondrá en un papel protagónico de cambio social, de liderazgo, de actor-autor o creador de los cambios y las transformaciones. De ese conjunto cabe destacar habilidades para: pensar, crear, diseñar, resolver, interactuar, manejar, usar, producir y comunicar información, trabajar, estudiar y construir visiones en equipo, autoevaluarse, compartir y comprometerse, amar, querer, y sentir. (P.50).

Ante este planteamiento, el cual muestra una radiografía del tipo de liderazgo que debe ejercer un docente, se infiere que la formación de éste debe también ser potenciada para que responda a esas características, ya que el docente debe además de demostrar condiciones y características de liderazgo; tener una visión de futuro la cual deberá comunicar, así como también deberá poseer una visión compartida sobre la educación.
El docente que se requiere debe entonces poseer un perfil que le conduzca a apoyar a la innovación y a la acción de cambio, el cual según Fuguet (op.cit.) deberá ser entendido como “un proceso de ruptura con los viejos paradigmas y formas de actuación” (P.49).
Frente a todo lo anterior, nos encontramos en la actualidad con un desfase profundo entre la realidad y lo deseado, porque el docente que se esta formando no responde a esa caracterización deseable, así como tampoco ha asumido lo inminentemente de los cambios que se están produciendo, con los cuales debe estar a tono y en correspondencia. De allí la importancia que las instituciones educativas de formación docente hagan una profunda revisión de sus currículos para adecuarlos a las nuevas realidades educativas.









REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS

Esté, A. (1995). Educación Para La Dignidad. Revista de Investigación y Postgrado 10 (1), 77-97.

Morles, A. (1995). La Educación Ante Las Demandas De La Sociedad Del Futuro. Revista de Investigación y Postgrado. 10(1), 101-143.

Fuguet, A. (2000). El Perfil Del Docente: La Vuelta A La Inspiración. En educación: Año LX, N° 184: 49-59.

Rivas, C. (1995). Nuevo Paradigma Para La Teoría Y Praxis Educacional. Revista de Investigación y Postgrado. 10 (1), 109-162.

Fuguet, A. (1998). Racionalidad Moderna Y Postmoderna De La Teoría Y La Praxis Curricular. Revista de Investigaciones y Postgrado 13 (2) 111-127